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Alegría y reflexiones en curva
¡Estimades!
Qué bueno saludarles de nuevo por acá. Han pasado muchas cosas desde mi última entrega de este boletín, siendo quizá la más importante que finalmente encontré un espacio para seguir atendiendo con medicina china. ¡Feliz estoy de volver al ruedo en mi función de terapeuta!, habiendo incorporado en el último año y medio varias técnicas y protocolos de masaje que resultan convenientes a la hora de atender a quienes no se sienten del todo cómodos con las agujas de acupuntura. Y debo decir que los resultados han sido realmente notables. Por ejemplo, una consultante que llevaba meses vomitando todas las mañanas dejó de tener este síntoma después de una sola sesión. Otro chico, que presentaba dolor persistente en el miembro inferior por sobreesfuerzo, también se fue completamente aliviado al cabo de su primer masaje.
El consultorio se encuentra en Familia Club (@familiaclubexaltacion), El Remanso, Exaltación de la Cruz, un lugar con una propuesta única, innovadora y muy necesaria en los tiempos que corren: que todo el que quiera hacer o crear algo desde su auténtica vocación y disfrute, pueda usar los espacios del club para hacerlo, sin obligación alguna de pago de alquileres ni tarifas fijas. Esto no excluye que se valore de alguna forma lo que el club está aportando, pero los modos de intercambio pueden ser múltiples y variados. La idea dominante es formar una comunidad en la que cada uno pueda encontrar lo que necesita, sin esfuerzo, y en virtud de la abundancia que surge cuando se pone al servicio lo que ya hay: se valora, se intercambia, se genera, se recicla, se comparte.
El club forma parte de una red de proyectos llamada Movimientos Conscientes (IG @movimiento.consciente_oficial) y está dirigido – o, a veces, antidirigido – por Nico, Vane y Santi, quienes se ocupan simplemente de estar presentes haciendo lo que más le gusta a cada uno: conversar, sonreír, hacer música, jugar y enseñar tenis, pero también atender la barra, llevar la caja, hacer pan, encender el fuego de la salamandra y paternar a una niña de dos años.
¡Gracias, universo, por haberme traído a este lugar!
Un poco de historia (personal)
Cuando me fui de la ciudad de Buenos Aires en septiembre de 2024, dejé mi consultorio allí en manos de unos colegas con la idea de enfocarme por un tiempo en lo que empezó siendo el eje central de este boletín: el Feng Shui. Como acababa de comprar un terreno, mi foco en ese momento era la casa, no solo la mía propia, sino también la de todo el que quisiera aplicar las herramientas de la antigua cosmogonía china para optimizar el flujo, la acumulación y la distribución del qi (energía) en su hogar. Me dediqué, pues, a la tarea de seguir ampliando mis conocimientos y dar a conocer mis servicios. Tarea titánica, por cierto, pues ya sabemos lo que implica, hoy en día, eso de “posicionarse en redes” – no solo es muchísimo trabajo, sino que además requiere que la “creadora digital” entre en una lógica productiva que puede ser tanto o más exigente que la dinámica que se pretendía dejar atrás.
De más está decir que no logré ninguna de las metas que los tutoriales de creadores famosos me vendieron como alcanzables: sistema aceitado de creación de contenido en dos meses, 10.000 seguidores en un año, niveles de rentabilidad absurdos, etcétera. Pensé entonces que quizá no necesitaba tanto para sentir que me estaba yendo bien, que si lograba darme a conocer entre las personas adecuadas, mi plan acabaría funcionando.
Pero las cosas se movían lento, demasiado lento para la velocidad con que se iban acumulando mis cuentas sin pagar. Para la vida de campo y la gente de provincia, mi propuesta resultaba tal vez exótica, o incluso superflua. Resultado: tuve que ampliar el compás de mis posibilidades y comenzar a tocar otras puertas, abriéndome a un recorrido un tanto distinto del que yo misma había proyectado. En resumen, la vida misma.
Acepté nuevamente algunos trabajos de traducción, me puse a elaborar alimentos para vender, me asocié con un amigo para comercializar vinos, perseguí incansablemente a la dueña de un instituto de inglés que me había ofrecido trabajar juntas, apliqué a docenas de empleos públicos y privados, desarrollé planes, estudié estrategias, creé talleres, hice flyers – todo ello sin perder el norte de algo que se pareciera a mi idea original. Hay que decir también que tuve la oportunidad de dar un par de charlas y de realizar algunas asesorías. Además, inicié este boletín, y debo reconocer (gracias gracias gracias) que en varias oportunidades me llegó trabajo de forma inesperada, permitiéndome resolver lo básico sin tener que recurrir a la pavorosa no-opción de pedirle un préstamo a mi hermano.
Entrar en vacío
Cuando nos vemos obligadas a soltar visiones y expectativas, se instala inmediatamente una sensación de vacío que puede resultar incómoda, o incluso dolorosa. La cultura nos condiciona para pensar en el espacio negativo como algo nocivo y peligroso, que va contra las “aspiraciones legítimas del ciudadano común”. Habitar el vacío con serenidad e integridad, atreviéndose a ver de frente aquello que nos muestra, es un acto de resistencia ante los mecanismos internos y externos con que nos limita el poder (político, económico, social, etcétera).
Y en esa tesitura me encontraba yo, entendiendo que mi supuesta derrota – o bancarrota – era en realidad una necesidad de reacomodo, procesando y procesándome, cuando decidí echar mano de la astrología china (o Bazi) para obtener un mapa preciso de mis energías celestes, terrestres y humanas heredadas, así como del cauce específico que, por naturaleza, tienden a tomar mis aguas. Me impresionó la claridad con que mi carta reflejaba mi personalidad, gustos, relaciones, incluso mi historia, y me fascinó el modo en que toda esta información podía ordenarse para ayudarme a seguir adelante. Así, al igual que me pasó en su momento con la Medicina China y con el Feng Shui, supe que había encontrado un tesoro y, por supuesto, me puse a estudiarlo, primero con el célebre experto en metafísica china Joey Yap, y luego con Marcelo Viggiano, de Feng Shui Mundo, Argentina.
El vacío es el medio por el cual llegan a nosotros
las cosas que realmente necesitamos.
Cabalgando
Con las herramientas de la astrología Bazi, la Medicina China y el Feng Shui en mi haber, emerge ahora una nueva visión que las integra a las tres bajo el ideograma de 王 (wáng). Su significado inmediato es “emperador, rey o monarca”, pero la tradición filosófica adjudica a cada trazo una simbología específica que vale la pena mencionar.
En términos macrocósmicos (esfera de la Creación), el trazo horizontal superior representa el cielo; el del medio, al ser humano; y el inferior, a la tierra. En términos microcósmicos (esfera de lo humano), el trazo horizontal superior representa la idea o el pensamiento; el del medio, los sentires y emociones; y el de abajo, el cuerpo físico. Y el trazo vertical que atraviesa todos los planos es la fuerza del Soplo o Espíritu, que aporta identidad, coherencia y autoridad al conjunto.
No hay sistema chino que no tenga en su base esta idea de los tres planos, ¡y no hay conocimiento científico o metafísico que no la valide! Así, dentro del gran marco de la metafísica china, vemos la repetición de este modelo con la astrología Bazi como herramienta de asistencia en lo celeste, la medicina como herramienta de asistencia en lo humano, y el feng shui como herramienta de asistencia en lo material y concreto del espacio que se habita.
De esto se trata la reconfiguración a la que apuntaba cuando anuncié, hace tres meses, que el boletín se iba de vacaciones.
Ya no tanto “cuentos, chismes…” en abstracto, y sí más énfasis en la practicidad a la hora de aplicar astrología, medicina y feng shui a la vida diaria para obtener resultados concretos, aunque, ojo, ¡no siempre, no solo a nivel individual! Porque el Nodo Norte (ese punto matemático en el cielo que marca el ritmo evolutivo de la especie) ya está a punto de dejar el signo de Piscis (alma universal, inconsciente colectivo, arte, disolución, relevación, lo abstracto, lo divino) para entrar en Acuario (lo colectivo, lo social, aunque también genialidad, lo excéntrico y lo diverso), y esto que escribo, como saben, nunca es indiferente a ese tipo de cambios.
Y bien, si llegaste hasta aquí, solo espero que todo esto te haya servido de algo.
Como siempre, si quieres, puedes escribirme respondiendo a este mail y seguimos conversando. 💌
Recibe un abrazo desde Capilla del Señor, Argentina, mi pequeño lugar en el mundo.
¡Hasta pronto!
Vero