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Cosmic surfing
De cómo surfear las olas del tiempo para entrar en una nueva dimensión
Como todas sabemos, los sueños nunca se hacen realidad de un día para otro: aquello que realmente vale la pena alcanzar requiere tiempo y constancia.
Trabajo duro, vamos.
Esto es un hecho que no se puede borrar.
Sin embargo, como seres curiosos e ingeniosos que somos, los humanos siempre estamos buscando atajos, maneras de facilitarnos las cosas, formas de ser más eficientes, estrategias para vencer a toda clase de supuestos enemigos: falta de tiempo, cansancio, enfermedad, insolvencia económica, hambre… todos fantasmas que, incluso cuando son invisibles, viven y espantan en el seno de nuestra psique colectiva.
Este afán de facilitarnos las cosas, bien llevado, puede ser maravilloso. Y con “bien llevado” quiero decir: sin obviar el trabajo duro.
Quien obvia el trabajo duro, a la larga siempre sale perdiendo.
Podemos pensar en la tradición china como un espacio en el que se despliegan algunos grandes atajos que podemos tomar para avanzar en nuestras metas, pero insisto: estos nunca deben ser una invitación a evadir el compromiso, la dedicación o el esfuerzo sostenido.
Hacer uso de ellos no es “trampa”, es un derecho de nacimiento de todos aquellos que hemos tenido la suerte de encontrarlos.
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Al igual que muchas otras cosmogonías del mundo, la sabiduría china señala que el tiempo no es algo unívoco y lineal, sino más bien una serie de procesos de carácter cíclico. Y, también, una suerte de canal por el que se manifiestan los designios del Dao, ese principio innombrable que da vida a todo lo creado.
Desde esta perspectiva, podemos imaginar el tiempo como un sistema de relojería compuesto de muchas rueditas dentadas de diferentes tamaños y materiales, que se mueven todas al unísono engranando unas con otras para dar cuenta de la hora. Cada ruedita representaría un ciclo o periodo particular: en la cosmogonía china los hay de 180, 60, 20 y 12 años, de 13 lunas, de 28 días, de 120 minutos y de 12 horas dobles.
Las casi infinitas combinaciones que surgen de la sincronía de todos estos ciclos constituyen la maravillosa riqueza y variabilidad de la vida, que se rige por los principios del cambio y la alternancia constantes. Así, cada pequeño segmento de tiempo (de esos que llamamos “momentos” o “situaciones”) viene cargado de cualidades específicas en virtud de la posición exacta de las diferentes piezas de ese reloj cósmico que lo identifican.
Por ejemplo, la tarde soleada de invierno en que me encuentro escribiendo estas líneas lleva en sí las cualidades del Período 9 del Feng Shui (2024 – 2044), del Ciclo de la suerte Metal Yang del He Tu (2020 – 2031), de la Serpiente de madera yin (año 2025), del Mono de madera yang (mes de agosto), del Cerdo de metal yin (día), y del Caballo de fuego yang (hora).
Los elementos arriba mencionados, en sus variantes Yang o Yin, son los seis ingredientes que conforman la energía disponible y aprovechable en este momento: dos fuegos, dos maderas y dos metales. No hay agua ni tierra, por lo que podemos afirmar que es un momento muy Yang, y por lo tanto adecuado para estar activos, al aire libre o en espacios abiertos, para socializar, cantar, correr, jugar y, por qué no, realizar alguna actividad creativa o más bien mental como escribir.
Cuando entiendo y me adapto a la energía disponible, mi éxito es infinitamente más probable que cuando no la entiendo, cuando decido ir en contra, o lo que es mucho peor, cuando ni siquiera tengo consciencia de que las cualidades del Tiempo cambian y nos modulan permanentemente. No hay que olvidar que, por muy fuertes que sean el deseo y la voluntad humanas, la expresión del Dao a través de los ritmos y ciclos de la maquinaria del cosmos es mucho… pero muchísimo más poderosa e importante que nuestras pequeñas vidas humanas.
Esta idea podría resumirse en un dicho que rezara: “Obedece y vencerás”.
(Evidentemente, hablo de obedecer a una voluntad y a una inteligencia trascendente o superior, no a voluntades torpes ni a entendimientos nublados).
Todos los animales, incluyendo al hombre, sabemos esto de forma instintiva.

El "Wan Sui Li" (萬歲曆) o Calendario de los diez mil años, contiene un registro sistematizado de todos los ciclos temporales que pueden concernir a una vida humana. En él se plasman con exactitud los ritmos que modulan nuestro devenir.
¿Y para qué sirve tener todo esto tan minuciosamente registrado?
Pues, entre otras cosas, ¡para hacer predicciones! Porque si los procesos son cíclicos, los eventos son predecibles. Y esta es precisamente una de las ideas fundamentales del I Ching, donde cada uno de los sesenta y cuatro hexagramas representa un mapa temporal de cómo es y de cómo está cambiando la energía de la situación que estemos buscando entender.
Si alguna vez has leído o consultado a este importante señor (yo al I Ching lo trato como a una persona), te habrás dado cuenta de que siempre indica si es propicia o no una determinada acción para un determinado momento o situación, o viceversa. Por ejemplo:
“Es propicia la perseverancia”.
“Éxito en lo pequeño”.
“Nada que sea propicio”.
Y es que la idea de momento propicio es absolutamente clave en la visión china del tiempo. De hecho, se encuentra presente en todas las prácticas orientadas al mejoramiento de la salud, el bienestar y/o la prosperidad del ser, a saber: en la astrología, en la medicina (que abarca las llamadas “artes del soplo” como el Qi Gong, el Kung-fu o el Taichí), en el feng shui e incluso en las artes militares.
Desde la astrología de los cuatro pilares (Bazi), se contemplan aspectos fijos como el “elemento maestro” y el “equilibrio de fuerzas natal”, para luego examinarlos bajo la luz de aspectos temporales como los “pilares de la suerte” u otros tránsitos más breves (año, mes o día). Una vez alcanzada esa visión panorámica compuesta por lo fijo y lo cambiante de una carta, quien la lee se vuelve capaz de sugerir al consultante nuevas perspectivas, estrategias y/o acciones que le permitan aprovechar sabiamente la energía de los diferentes momentos o períodos que deba atravesar.
También en medicina china existe el concepto de “tratar en tiempo útil”. Por ejemplo, para tonificar un hígado golpeado por los excesos (arranques de ira, sustancias psicoactivas, estrés), lo mejor sería tratarlo en el tiempo que corresponde a su “madre”, es decir, en invierno. No te preocupes si no sabes por qué “el invierno es la madre del hígado”; lo interesante es poder ver que las mismas acciones pueden tener efectos más o menos favorables, dependiendo del momento en que se realicen. Si trato a ese mismo hígado en pleno verano, tendré que cambiar de estrategia, o mis probabilidades de éxito se verán seriamente mermadas por el clima.
Si nos vamos al feng shui, encontramos que así como hay espacios más Yin y espacios más Yang, también hay momentos (horas, días, años) más Yang y momentos más Yin, momentos de actuar y momentos de retirarse, y que siempre, siempre, siempre, lo más inteligente que podemos hacer es surfear o seguirle la corriente a la energía o, como dice el refrán, “colaborar incondicionalmente con lo inevitable”.
Los chinos, con su carácter minucioso, desarrollaron a lo largo de los siglos no solo el I Ching, sino varios otros sistemas predictivos u oraculares que sirven para la selección de fechas auspiciosas. El Tong Shu y el Xuan Kong Da Gua son dos de los métodos más utilizados, siendo el último uno de los más complejos, porque requiere analizar las estrellas volantes de un lugar, más sus hexagramas asociados.
Este es el tipo de atajo al que me refería más arriba.
Investigadores, curiosos, expertos y principiantes en metafísica china de todo el mundo utilizan estas y otras técnicas para determinar los días más convenientes para casarse, mudarse, firmar contratos, tomar decisiones importantes, tener reuniones, hacer propuestas, tratar de concebir un hijo, etcétera. Y, según todos los testimonios, ¡funciona!
En lo personal, puedo decirte que desde que uso lo – aún – poco que está mi alcance en esta materia mis días se han vuelto más fértiles, y mi mente se ha ido llenando de un sentido de propósito renovado.
¡Y me encantaría que tú pudieras experimentar lo mismo!
Te aseguro que, aunque no estés familiarizada con todos los términos que nombré acá y carezcas de “data” externa, si captaste la idea central de estas líneas puedes comenzar hoy mismo a surfear con más destreza la energía del tiempo y, por ende, a aprovecharla mejor y a avanzar más rápido.
Primero, establece la intención consciente de observar y acoplarte a los ritmos más obvios como el día y la noche o las estaciones del año, que a pesar de las disrupciones que comporta el cambio climático siguen vigentes. Duerme de noche y trabaja con la luz del sol. Consume preferentemente frutas y verduras de estación (y locales).
Luego ve un paso más allá sincronizándote con los ciclos lunares. Empieza por mantenerte al tanto de en qué ciclo se encuentra la luna hoy y todos los días, síguele la pista y empieza a adaptarte a su pulso planificando actividades más Yin como el descanso, la regeneración, la siembra, los procesos profundos o cualquier terapia de purificación en luna nueva… y actividades más Yang como las salidas, las fiestas, las revelaciones o las sesiones de artes amatorias en luna llena. Y para las fases creciente y menguante, recuerda simplemente que en esos momentos la energía se está moviendo o bien hacia la superficie o bien hacia lo profundo, ¡y procura acoplarte a ella!
Otra cosa que puedes hacer es usar las cualidades de las 12 horas dobles para potenciar lo que tengas que hacer. A continuación te dejo una tabla con algunas de esas horas y sus características.
HORA | ELEMENTO | ÓRGANO | ENERGÍA | MEJOR HÁBITO |
7 – 9 h | Tierra | Estómago | Inicio, concentración | Sexo, desayuno, caminar, digerir, planificar |
9 – 11 h | Tierra | Bazo-páncreas | Lucidez, acumulación, constancia | Trabajo, estudio, reflexión |
11 – 13 h | Fuego | Corazón | Alegría, entusiasmo | Comida principal del día, caminata, socialización |
13 – 15 h | Fuego | Intestino delgado | Absorción | Breve siesta, planificación estratégica, avance |
(Si quieres recibir la tabla completa, solo avísame respondiendo a este mail)
Finalmente, procura reconocer aquellas situaciones y momentos en que lo mejor que puedes hacer es no actuar, lo que se conoce como el arte del wu wei o “no esfuerzo”. Las prácticas contemplativas son una excelente forma de aprender a observar las señales de la naturaleza, de cultivar la sensibilidad a los cambios energéticos y de sintonizarnos con el Tiempo.
Lo primero que verás si comienzas a aplicar estas sugerencias es que tu salud y tu vitalidad mejoran. También podrías experimentar una mayor lucidez mental. Es probable que tu nivel de estrés se reduzca y que te vuelvas más productiva. Y, finalmente, podrías empezar a ver cambios en las condiciones externas de tu vida: mejores relaciones, mayor prosperidad y mejor suerte en general.
Al aprender a ver el tiempo como un proceso curvo que puede convertirse en nuestro gran aliado, nos salimos del esquema trillado de su paso como un enemigo que nos lleva inexorablemente hacia la decrepitud y la muerte.
A veces, las soluciones que buscamos no se encuentran en lo que ya conocemos ni en nuestra mente, ni “dentro de la caja”, sino precisamente afuera, en lo incógnito, en lo inesperado, en lo insólito, en lo insondable, en lo incierto… es decir, en ese campo de posibilidades que solo nos es dado experimentar cuando nos volvemos receptivas.
Creer que es posible es solo el primer paso hacia la transformación.
¿Vamos por ello?
Mientras lo piensas, te dejo acá abajo el tercer capítulo de La casa mágica de Scott Cunningham, que trata de llaves, puertas y ventanas. Esta no es una traducción sin más, sino una adaptación más o menos libre (digamos que 85 % fiel al original), ya que algunos detalles me impulsaron a atravesar el umbral entre traducción y escritura añadiendo un par de ideas propias que me parecían complemento de lo escrito en el libro.
Como siempre, todos tus cometarios serán cálidamente bienvenidos.
¡Que lo disfrutes!

Capítulo 3: Umbrales de Poder
Desde tiempos inmemoriales, las puertas han capturado la imaginación de poetas, místicos y magos. Dada su simbología intrínseca, aparecen a menudo en sueños y pesadillas: ¿qué se esconde detrás de la puerta? ¿Qué extrañas criaturas, fabulosos países de las maravillas o peligros ocultos encontraré si atravieso el umbral? Por su parte, las ventanas, aunque más mundanas, también poseen sus cualidades mágicas y su folclore.
Si las ventanas son los ojos de un hogar, la puerta es su boca. Ambas poseen poderes especiales, así que siempre será buena idea bendecir todas las aberturas de un hogar para impedir la entrada de energías hostiles.
La mayoría de las puertas no parecen ser gran cosa: un trozo plano de madera, dos pomos, tres bisagras y algunos herrajes. Pero las puertas son entradas a otras dimensiones. Su forma evoca los trilitos de Stonehenge y otras estructuras megalíticas europeas. Dos piedras verticales con una tercera descansando encima crean un umbral de poder.
Las puertas son entradas, pero también salidas. Esta naturaleza doble las convierte en puertos que posibilitan la comunicación entre mundos, si no divergentes, al menos sí diferentes.
A lo largo de los siglos, se fueron atribuyendo cualidades mágicas, casi sagradas, a la puerta y a cada una de sus partes – el dintel, los postes, el umbral, las llaves – por lo que muchos de los ritos asociados con ellas son de naturaleza protectora: colgar una calabaza a cada lado del exterior de una puerta alejará la negatividad no deseada, al igual que lo harán sendos pedazos de bambú o una corona de hojas y espinas fijada sobre el dintel.
Un círculo tallado en la puerta impide que los fantasmas entren. Colgar ajo o eneldo sobre la puerta principal repele a aquellos que están mal dispuestos o sienten envidia de ti, impidiéndoles penetrar en tu espacio. Y una bolsa de sal o campanas colgadas del pomo harán huir a todos los demonios.
Otros hechizos favoritos para impedir la entrada del mal son: colocar dos agujas cruzadas bajo el felpudo, pintar la puerta de azul (color sagrado), esparcir semillas de mostaza o sangre de drago molida sobre el umbral y clavar tres clavos en la parte exterior formando un triángulo equilátero con una punta hacia arriba. Para añadir otra capa de protección, pueden cultivarse ciertas hierbas cerca del porche: helechos, lirios, caléndulas y enebros pueden crecer allí en macetas.
También se puede enterrar un calcetín viejo lleno de sal, salvia, gordolobo, tanaceto y otras hierbas protectoras bajo el porche frontal para mantener alejados a los fantasmas. Una caja de piedras perforadas o un cuchillo puestos en ese mismo lugar son protectores mágicos igualmente potentes.
Pero la puerta también es el lugar ideal para invitar a ciertas energías o atributos a que entren a tu casa. Cinco centavos brillantes colocados bajo el porche atraerán dinero y amor, y enterrar allí un poco de comida garantizará que nunca sepas lo que es el hambre.
Si lo que deseas es ver un fantasma, dice una tradición antigua que el marco de la puerta es un lugar ideal para intentarlo. Al anochecer o a medianoche, párate bajo el marco de cualquier puerta en la oscuridad y quédate mirando hacia el interior del espacio. Con la puerta entreabierta, recuesta tu mejilla contra ella y fija la mirada un poco más allá de su borde, como si la lanzaras a volar desde un precipicio. Si perseveras, terminarás viendo espíritus de formas extrañas, porque, como ya dijimos, las puertas son entradas a otros mundos.
Si quieres deshacerte de uno o más fantasmas, puedes exorcizarlos simplemente cerrando una puerta varias veces seguidas. Los fantasmas quedarán atrapados entre la puerta y el marco y pronto se cansarán de la tortura y se irán. Si, por el contrario, disfrutas de los fantasmas, ¡no tires las puertas!
Si eres del tipo que nunca cierra una puerta, quizás quieras empezar a hacerlo, pues cuenta una leyenda que aquel que nunca cierra una puerta nunca poseerá una casa. Esto probablemente esté asociado a la idea de que si las puertas de una casa se dejan abiertas, su energía se pierde.
Pero hablemos ahora de llaves.
Estas tienen su propia impronta mágica especial y fueron de enorme importancia en la religión antigua. La diosa griega Hécate tenía las llaves del universo. Jano, el dios romano de los inicios, las puertas, los pasajes y las transiciones, se representaba a menudo sosteniendo llaves en su mano.
Las antiguas sacerdotisas y sacerdotes sostenían llaves para simbolizar una potente conexión mágica con sus deidades. Las llaves son símbolos fálicos que representan el principio masculino, pero también representan sabiduría, el acceso a niveles superiores de conciencia y protección mágica.
Si te atraen los hechizos con llaves, tienes docenas para elegir. Algunos son tan simples como llevar colgada una llave pequeña para encontrar sabiduría, o como colocar una llave de hierro vieja bajo el colchón para ayudar en asuntos de impotencia sexual.
Otros hechizos, como el siguiente, son más complejos. Obtén tantas llaves viejas como puertas tengas en tu hogar. Moviéndote lentamente por tu casa, toma una llave y toca una puerta con ella, repitiendo el mismo gesto hasta que cada llave haya tocado una puerta. Cada vez que lo hagas, di “Aleja a los ladrones de noche, aleja a los ladrones de día, que ninguno se acerque a la casa mía”. Una vez que hayas repetido esto con cada una de las llaves, átalas todas juntas con una cinta roja, cuélgalas sobre la puerta principal y tendrás un adorno protector de gran potencia magnética.
Recuerda visualizar. Como se mencionó anteriormente, las llaves pueden llevarse colgadas como un talismán, o usarse para propósitos específicos.
Una llave dorada protege contra el mal de ojo. Tres llaves juntas en una misma cadena traerán salud, riqueza y amor. Se dice que deslizar una llave por la espalda alivia el dolor de cabeza y detiene una hemorragia nasal, y cualquier llave colgada al cuello traerá suerte, siempre y cuando no encaje en ninguna cerradura que poseas. Una llave colocada en la cuna de un bebé impedirá que las hadas entren a robarlo, aunque esto quizá no es mucho problema hoy en día.
Una llave de puerta colocada boca abajo cerca de la cama ahuyentará las pesadillas y asegurará un sueño pacífico, y las llaves pequeñas pueden colocarse cerca de las casitas de las mascotas para protegerlas. Llevar una llave puesta (colgada al cuello) promoverá la fertilidad y la concepción, y si deseas descubrir un secreto, también cuélgate una llave.
Las ventanas son simplemente puertas sin llaves. Las primeras ventanas fueron simples rendijas diseñadas para dejar entrar aire fresco y permitir la salida del humo. El viento silbaba a través de ellas, y la luz del fuego del interior de la casa era visible desde el exterior. No debe sorprendernos, por tanto, que la palabra ventana en inglés, window, provenga del nórdico antiguo vindauga, que significa “ojo de viento”.
Al igual que las puertas, las ventanas eran objeto de asombro y puntos clave de protección de la morada. Siempre fue y sigue siendo común dibujar con tiza o tallar pentagramas sobre ellas para alejar las malas energías. Las cortinas blancas gruesas bloquean el sol y la negatividad del ambiente.
Para alejar aún más las influencias malignas se colocan en los alféizares piedras blancas, fragmentos de vidrio, conchas marinas y tomates rojos grandes. También puede suspenderse ante la ventana un tazón de hierba verde. Lavar tus ventanas con amoníaco o vinagre no solo las limpia, sino que también invita a los poderes del viento a bendecir tu hogar.
Las ventanas con vitrales son mágicamente efectivas para alejar todo daño, pues sus intrincados diseños y variados colores crean vibraciones purificadoras, pero ten en cuenta que hay que elegirlos cuidadosamente para que se integran armoniosamente con el resto de la casa. Cuando la luz del sol brilla directamente sobre el vitral proyectando rayos cargados de color sobre una habitación y formando charcos de luz en el suelo y las paredes, la magia está realmente en acción. Un recurso similar consiste en colgar figuras de vidrio emplomado o esferas facetadas en las ventanas, para que la luz del sol se filtre por ellas proyectando cientos de pequeños arcoíris hacia el interior.
Las ventanas redondas, favoritas de los diseñadores de casas en Hawái y el Lejano Oriente, se consideran protectoras del hogar. Se conocen como “ventanas de luna”.
Si te mudas a un nuevo hogar, trata de realizar este hechizo, que también sirve para cuando duermes en una habitación por primera vez. Antes de quedarte dormida, cuenta los paneles de vidrio de las ventanas de la habitación, luego visualiza fuertemente un deseo y quédate dormida.
Y finalmente, si tu suerte ha sido pésima en los últimos tiempos y quieres cambiarla, esparce sal en los alféizares de tus ventanas y luego toma medidas adicionales para cambiar las cosas a tu favor.
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Y ahora sí, me despido hasta la próxima entrega, que espero sea un poco más puntual que esta.
¡Ya estamos en la mera mitad del medio del año de la serpiente!
¿Qué cambios, avances o desafíos te ha traído este intrigante signo hasta ahora…?
¡Te leo!
Y que los dioses de la lucidez, el buen ánimo y la buena suerte te acompañen.
Vero.