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Cuando los opuestos conviven... ¡en inocencia!
Querido, querida, aquí me tienes de nuevo, reemergiendo del X Congreso de Inspiración Femenina de la Escuela Neijing, donde me formé en Medicina Tradicional China hace ya más de veinte años. Fueron tres días de ponencias inspiradoras en torno al sentido la INOCENCIA de lo femenino, un femenino que abarca no solo a las mujeres, sino también a los hombres y a todos los seres vivos. Sí, porque un principio femenino identificado tiende naturalmente a integrar e incluir más que a dividir, y por lo tanto, a la hora de reivindicar su lugar en el mundo no se vuelve en contra de nadie, ni siente la necesidad buscar venganza de su supuesto opresor, el varón. En el congreso escuché hablar de la inocencia del ser en su conexión animista con la naturaleza, de grupos de mujeres de todo el mundo que desarrollan profundos procesos de sanación a través del arte, de cómo el cielo nos asiste para crear un perfume … en fin, repito, fue inspirador, y aunque por momentos sentía que aquello que me contaban ya lo sabía o ya lo había escuchado, fue revelador entender que el mero hecho de estar presentes en comunidad, en comunión bajo el manto inspirativo de una idea, es tan transformador como el contenido puro y duro de lo que se está transmitiendo. Así que aquí estoy, bendecida, renovada y con muchas ganas de contarte cosas que a su vez te inspiren y sirvan para este nuevo mes que comienza HOY: el mes del Cerdo.
Y, causalmente, si hay un animal al que podríamos llamar “inocente” en el horóscopo chino, es sin duda el Cerdo, porque es el único que no necesita albergar segundas intenciones, el más llano de todos, el que generosamente se conforma con los pequeños – o grandes – placeres de la vida, sin intentar sacar provecho de ellos. Tradicionalmente, se lo describe como un ser de carácter entregado y bonachón, amante de la comida y el descanso, leal como el perro y transparente y sincero como un niño. Según el mito, de todos los animales que llegaron en fila al ser convocados por el Buda, el Cerdo fue el último en llegar porque le gusta pararse aquí y allá para hablar con la gente, aunque también se lo considera responsable, trabajador y portador de buena fortuna: ¡no por nada está tan difundida la costumbre de hacer alcancías con forma de cerdito!
El mes del Cerdo también puede traer “situaciones incómodas”, ya que choca con la serpiente del año. En términos occidentales, esto sería como una oposición, ese momento en que dos planetas se encuentran en dos extremos opuestos de la rueda zodiacal, se miran, reconocen sus diferencias y se crea una cierta tensión porque, en apariencia, avanzan en direcciones contrarias. Por ejemplo: el Cerdo es sociable y abierto mientras que la Serpiente es selectiva con sus relaciones, discreta y estratégica en sus movimientos. El Cerdo, como decía, es inocente, mientras que la Serpiente es astuta. El Cerdo contiene agua y madera, mientras que la Serpiente contiene fuego, tierra y metal. ¡Cualquiera diría que no tienen nada que ver el uno con la otra! Es como si dos hermanos de gustos opuestos tuvieran que convivir por un mes en el mismo departamento. A uno le gustan el rock y el fútbol, y a la otra le gustan la música clásica y los documentales. ¿Cómo se pondrán de acuerdo a la hora de escuchar música o ver la tele?
—Evidentemente, la solución está en abrirse.
—¿Abrirse? ¡Ah, claro! Es mejor que uno de los hermanos se vaya a vivir a otro lado.
—Sería una solución fácil, o al menos directa, pero ¿y qué hay de la mudanza? ¡Es todo un lío! ¿Y si no fuera viable? En el caso del Cerdo y la Serpiente, ¡sabemos que ninguno de los dos puede salirse de la rueda zodiacal para irse a vivir a otro lado!
—Uff, es cierto. Entonces tendrían que abrirse de otra forma… Tal vez podrían abrir las ventanas para que circule mejor el aire y así se disipen las tensiones.
—También podrían abrir un Excel y establecer horarios para la música clásica, para el rock, para el fútbol y para los documentales.
—¡Ah, la magia del orden!
—Claro, aunque cuando hay normas… también hay siempre alguien que las rompe, y ahí surgen de nuevo los conflictos. ¡Usaste media hora de rock para escuchar música clásica! ¡Exijo una compensación!
—Etcétera. Por eso, además de abrir las ventanas o un Excel, tendrían que abrirse el uno al otro. Aprender a aceptarse, vamos.
—Aceptación, creo que esa es la palabra clave. Quizá aceptando al otro tal como es, sin tratar de cambiarlo ni oponernos a él o ella, podemos ampliar nuestra perspectiva y ver posibilidades “marginales” que antes no veíamos.
—Como dice mi profe de arte: “Muchas veces, la solución no está en el objeto en sí, sino en su contexto”. Hay que mirar lo que hay alrededor de la cosa.
—Y si “la cosa” soy yo, lo mío, el “yo soy así” y demás… lo que hay alrededor es ¡el otro!
—¡Claro! Si la Serpiente y el Cerdo toman distancia del drama inmediato de ser tan “incompatibles”, se darán cuenta de que ambos forman parte de la misma rueda, y de que aunque uno parezca avanzar hacia la izquierda y el otro hacia la derecha, en realidad van ambos en el mismo sentido.
—¡El de la vida! Y verán también que los elementos que los conforman no solo son opuestos, ¡también son complementarios! Lo que le falta a uno, el otro lo tiene y viceversa.
—O sea que, juntos, forman un todo. Si y solo si deciden colaborar, evidentemente.
—Porque si no… sigue la guerra.
—Y se acaba la historia feliz y se perpetúa la historia triste de la violencia, la fragmentación, el delirio y la muerte.
—Yo no le desearía a ningún padre o madre tener que ver a sus hijos destruirse de ese modo.
—¡Tampoco yo! Ni a Dios Padre ni a Dios Madre. Por eso procuro portarme bien siempre.
—Es una buena idea.
—Porque el arte de vivir es, en gran medida, el arte de con-vivir sabiéndonos distintos, diversos e intrínsecamente capaces de conjugar nuestros dones al servicio de ese Todo que nos…
—“El Dao que puede ser nombrado no es el verdadero Dao”. Oye, como sugerencia, podría haber en el Excel algunos ratos en que no haya música, ni documentales, ni fútbol, solo silencio.
— Me gusta.
—Así que, bueno, en conclusión…
—¿Conclusiones, me pides? ¡Ay, qué difícil me la pones!
—Es que tenemos a unas lectoras del otro lado. ¿No deberíamos ofrecerles algún tipo de cierre? —Cierto es que después de abrir algo, generalmente hay que cerrarlo.
—Sí, ¡para que no se escape la energía!
—Es verdad. Digamos entonces, como conclusión, que el conflicto, la oposición, la incomodidad son situaciones que nos invitan a abrirnos para descubrir qué hay realmente detrás de todo eso.
—Porque el conflicto no puede ser la verdad definitiva de nada. ¡Tiene que haber algo más, algo mejor detrás!
—Y eso “más”, eso “mejor” es siempre algo novedoso y dinámico.
—¡Sin precedentes!
—¡Algo capaz de asombrarnos!
—Y llevarnos de vuelta a la vivencia de ser niños.
—Inocentes.
—Como el cerdo. Pero, al mismo tiempo, inteligentes y astutos como la serpiente, porque sin duda que, al final de todo, algo habremos aprendido.
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Bien, y a todas estas, ¿cómo podemos mejorar u optimizar nuestros espacios aprovechando las vibraciones que nos trae el Cerdo? Pues, en principio, te diría que no hay que hacer mucho en términos físicos, ya que los sectores de la Serpiente y el Cerdo, al ser la una el regente del año y el otro su opuesto, no deben tocarse demasiado sino hasta que cambie el regente, que es lo que ocurre cuando entramos en un nuevo año chino. Porque, evidentemente, estos roles van rotando de año en año conforme vamos avanzando por los signos del zodíaco.
De momento, lo que sí es útil es conocer las direcciones que corresponden a cada signo, y para eso vas a necesitar una brújula. Hace muchos años, cuando yo empezaba apenas a estudiar traducción, una de mis profesoras solía decir: “Traductor sin diccionario, policía sin pistola”. Y yo ahora te digo: “Fengshuista sin brújula, ¡policía sin pistola!”, pues para aplicar curas y mejoras de Feng Shui, o de cualquier otro arte de la metafísica china, es imprescindible conocer bien las direcciones magnéticas, que son las que gobiernan el flujo de las diferentes fuerzas de la naturaleza y nos conectan con el Cosmos. Si quieres, puedes empezar con una brújula digital descargable como aplicación en tu teléfono.
Antes de tomar la brújula, sin embargo, hay que identificar el centro del espacio, que será el punto de referencia para determinar las diferentes direcciones. Esto se hace encerrando el plano arquitectónico correspondiente en un cuadrado o rectángulo y dibujando una X que lo atraviese de lado a lado.

Si tu casa o espacio es irregular, haz el rectángulo o cuadrado de todas formas
ATENCIÓN: Si no cuentas con un plano de tu vivienda y quisieras tener uno preciso y exacto, te comento que desde HABITAR brindamos el servicio razonable y solidario de elaboración de planos a partir de un croquis que nos mandes. Si estás en Buenos Aires o zonas aledañas, podemos ir en persona a tomar las medidas.
Y ahora sí, brújula en mano, te vas a parar justo en ese centro y vas a ubicar primero los grados de la Serpiente (135 a 165 de la brújula) y luego los del Cerdo (315 a 345). Procura marcar esos sectores dibujando en el plano, si lo tienes, unos rayos que salgan del centro y se proyecten hacia el infinito pasando por esos grados. De este modo, sabrás exactamente a qué zonas aplica la recomendación básica de no causar disturbios o alteraciones. Esto implica evitar cualquier tipo de remodelación, no cavar hoyos en el suelo, no hacer ruido y no clavar clavos en las paredes de esas áreas. Si no tienes el plano, puedes usar un hilo para marcar una línea desde el centro hacia la periferia del espacio, y así tener una idea al menos aproximada de dónde están los sectores que nos interesan.
Pero ojo, “todo en exceso es malo”, ¿no? Tampoco vamos a desertar completamente los grados del Cerdo y la Serpiente por miedo a molestarlos. Seguimos usando los espacios normalmente, pero lo hacemos con un poco de cuidado, procurando no perturbar a las energías regentes, ya que estas están ocupadas, justamente, gobernando al resto de las energías, lo cual implica un montón de trabajo y responsabilidades. La única excepción sería si en alguna de las dos áreas se llevaran regularmente a cabo actividades de mucho alboroto. En ese caso, sí convendría mudar la actividad a otro lugar, aunque solo por ese año específico. Apartando esos casos, cosas que podemos hacer, en general, son: mantener el espacio limpio y ordenado; habitarlo con respeto, como si estuviéramos en presencia de una importante autoridad; poner música tranquila, incienso y/o flores a modo de ofrenda. La tradición contempla, además, la colocación de ciertas figuras y amuletos en estos sectores al comienzo de cada año chino – así que prepárate desde ya para actuar en febrero de 2026, cuando te estaré enviando una guía detallada de todos los pasos y rituales para recibir el nuevo año del Caballo de Fuego por todo lo alto.
Agreguemos ahora el concepto de las “estrellas volantes”. Como algunas de ustedes sabrán, el Feng Shui clásico – que es el que practico – se apoya en el conocimiento de las estrellas volantes (o voladoras), que no es más ni menos que un modo de identificar las energías invisibles presentes en un lugar y/o tiempo específicos. Entonces, esas “estrellas” no son planetas, como en la astrología occidental, sino energías sutiles…
(“ESTRELLAS” = ENERGÍAS)
y cada una se conoce por un número asociado a un color. Estas son: la uno blanca, la dos negra, la tres verde, la cuatro jade, la cinco amarilla, la seis blanca, la siete roja, la ocho blanca y la nueve púrpura. Cada estrella tiene unas cualidades específicas de acuerdo al elemento y a los aspectos de ese elemento que representa, y hay, en cada caso, una manera de armonizarla.
Ahora bien, esas nueve estrellas se van moviendo de lugar cada año, cada mes, cada día y cada hora, por lo que cada una ocupa una de las ocho direcciones básicas (Este, Noreste, Norte, Noroeste, Oeste, Suroeste, Sur y Sureste) más el centro (8 + 1 = 9 estrellas en total), dando lugar a cuatro mapas energéticos simultáneos, pero de ritmos distintos, que están siempre ahí como potencialidades puras, surgiendo y desapareciendo de acuerdo a determinados ritmos plasmados en fórmulas matemáticas por los chinos. En este año de la Serpiente de Madera Yin, la energía que ocupa el espacio del Cerdo es la estrella volante 3, una energía también de madera, pero asociada a emociones negativas de este elemento como son la rabia y el mal humor. Se cree que, cuando pasamos mucho tiempo en un área donde la estrella 3 está activa, nos volvemos irascibles e impacientes, lo que puede resultar en peleas frecuentes en casa, o disgustos y roces en la oficina. En un local comercial, puede hacer que tanto empleados como clientes se sientan incómodos, tensos o maltratados, reduciendo las probabilidades de éxito de esa empresa.
Y, mira tú por dónde… en este mes del Cerdo de 2025, ¡todas las estrellas coinciden con las del año! Es como si la Serpiente y el Cerdo se hubieran puesto, finalmente, de acuerdo: han alcanzado una perspectiva más amplia y saben que, en definitiva, vamos todos para el mismo lado. Por eso, probablemente sea un buen momento para revisar o, si no lo has hecho ya, probar las curas correspondientes a todo el año (ya que aún nos queda más de un cuarto), que te dejo a continuación como cortesía de mis amigos de Feng Shui Mundo.

Mapa energético o Bagua universal para el año de la Serpiente de Madera Yin, 2025
Por favor, ten en cuenta que estas curas sólo son válidas hasta febrero de 2026, y que solo deben aplicarse en días precisos (10 y 22 de noviembre / 4 de diciembre) y de forma cuidadosa si es que no conoces el mapa energético específico – las llamadas “estrellas fijas” – de tu casa o espacio. Por ejemplo, si quieres curar la estrella 3 Verde de la que te hablé arriba, agrega un toque de fuego al sector usando el color rojo (u otro color cálido y brillante), pero no de manera excesiva. Las curas con elemento fuego siempre deben ser acotadas y consistir en detalles notorios, mas no invasivos: mejor una bella lámpara o vela roja que realce la sala, que muchas superficies rojas como cortinas, paredes o cubrecamas que la hagan sentir opresiva, sofocante o excesivamente estimulante.
Y bien, hasta aquí llegamos por hoy, ¡mis queridas, queridos! David Cunningham se fue de vacaciones, así que no tenemos fragmento de su libro esta vez. ¡Será la próxima! Ah, y por cierto, si decidiste seguir mi consejo de limpieza de fin de año, ¡¿cómo te está yendo?! Si tienes alguna anécdota, comentario, sugerencia o pregunta sobre cualquiera de los temas que voy tratando en este boletín, te pido por favor que me los hagas llegar simplemente respondiendo a este correo. Con eso me estarás ayudando a optimizar mi contenido y a conocer mejor a la audiencia que me lee, lo cual redundará en beneficio de todos los miembros de esta incipiente pero entusiasta comunidad.
Te deseo un muy feliz mes del Cerdo. Que tus furias se amainen, que tus contradicciones se integren y que las fuerzas del Cosmos te mezan en su danza de armonías y estrellas.
¡Salud!
Vero