Hogar, dulce hogar

La promesa del Feng Shui y tips para activarlo en este 2025

Imagina que es viernes. Has tenido una semana agitada y al final del día empiezas a soñar con el bien merecido descanso que te espera el fin de semana. Impaciente por llegar a casa, o por apagar el modo home office en el que vienes funcionando ininterrumpidamente desde hace días, o semanas, ordenas mínimamente tu espacio y declaras que ya está, es hora de parar. Suspiras. El lunes que viene no es más que una isla lejana en el horizonte, y aunque sabes que eventualmente llegarás a ella y tendrás que desembarcar, por ahora solo te toca relajarte y contemplar el paisaje.

¿Qué ves?

El viaje a casa puede ocurrir de miles de maneras distintas: a pie, en auto, en bici, en metro, con alguien, sin alguien…  O podría consistir simplemente en cerrar la puerta de tu estudio, o incluso en pulsar un botón que te declare No disponible hasta la semana que viene. Sea como sea, al final de ese largo o breve recorrido llegas a casa, y apenas traspasas el umbral que la separa del resto del mundo para deslizarte su aura, antes incluso de abrir la puerta, te invade una sutil sensación que permea cada una de tus células con la conciencia de que TODO ESTÁ BIEN.

Entras y encuentras que, en total coherencia con eso que acabas de sentir, no hay desorden, ni suciedad, ni cansancio, ni miedo, ni confusión, ni nada que te moleste o aturda. Lo que hay es un sentimiento profundo de acogida, un calce perfecto entre tu persona, tu vida y ese ambiente interior creado intencionalmente para hacerte sentir bien, un espacio de intimidad que te nutre y refleja con sus gustos, sueños, aspiraciones, procesos, logros y desafíos. Los colores, los materiales, las formas, la iluminación, los objetos y su distribución están cuidadosamente pensados y combinados en función de tu bienestar, creando un entorno deleitoso, bello y a la vez funcional, libre de excesos, que te brinda paz, seguridad, ¡y buena suerte!

En esta, tu casa, es posible compartir y también estar solo o sola. Aquí no hay malentendidos, ni pleitos, ni ocurren robos ni accidentes. Los problemas se resuelven fácilmente y la enfermedad podrá rozarte, quizás, pero nunca instalarse por mucho tiempo. El dinero no falta, tampoco las oportunidades, y la vida de cada miembro de tu familia tiende naturalmente a la plenitud y al éxito. Aquí hay comunicación, hay respeto, hay empatía, claridad de objetivos y energía dinámica para cumplirlos. Nada ni nadie que no quieras podrá nunca tocarte mientras vivas en este espacio sagrado que es tu casa, y todo lo que quieras atraer o alcanzar estará siempre un poco más cerca gracias a las benéficas influencias que por medio de ella te acompañan.

La descripción que acabas de leer podría parecer demasiado ideal,

pero es exactamente la promesa del Feng Shui.

 

Porque has de saber, mi querida lectora - o lector -, que el objetivo fundamental de esta práctica siempre ha sido otorgar un cierto tipo de poder a sus beneficiarias: no un poder sobre un otro, sino ese poder personal que crece y se expresa cuando nuestro interior se encuentra bien fortalecido. Las técnicas del Feng Shui bloquean, desvían o dispersan el sha qi o mala energía y, paralelamente, atraen, almacenan y retienen el sheng qi o buena energía en tu casa, lo cual se traduce en un aumento de la vitalidad física, mental y espiritual, en un mayor magnetismo para atraer cosas buenas a tu vida, en armonía convivencial y, por supuesto, en prosperidad. Como ves, es una perspectiva más que atrayente. Por eso tantas personas alrededor del mundo se interesan en aprender al respecto, ¡y lo están haciendo! Porque hay que entender que el Feng Shui va mucho más allá de poner un par de adornos chinos en un determinado lugar a ver si este año te suben el sueldo. La manera en que se identifican, entienden y modulan las energías de un espacio va mucho más allá de la mera superstición, tiene su ciencia y su método, y hay que tenerlo claro para poder actuar con efectividad. El Feng Shui, como la tierra, te acompaña, contiene, nutre y regenera para que puedas llevar a cabo cualquier cosa que te propongas.

Tu casa es tu refugio, tu templo y tu reflejo. ¡Armonizarla es armonizarte a ti misma!

¿Y cómo lo hace?

Con sus múltiples escuelas y capas de conocimiento, que se combinan y superponen en función del estilo y las habilidades del fengshuista, la práctica comienza con un cuidadoso estudio del lugar basado en dos coordenadas básicas: el tiempo (fecha de construcción o última renovación importante del inmueble) y el espacio (orientación del frente). Así se obtiene el mapa energético o Bagua, que permite determinar los diferentes sectores magnéticos del lugar según sus orientaciones (oeste, noroeste, norte, noreste, etc.) y las influencias celestes que gravitan sobre ellos como potencialidades puras, listas para ser aplacadas o activadas por medio de un cuidadoso análisis y la aplicación de las llamadas curas. Los grandes maestros afirman que cuando, por ignorancia o descuido, una mala estrella encuentra ocasión de manifestarse, sus efectos pueden ser nefastos. Del mismo modo, una buena estrella correctamente activada puede traer grandes beneficios a un individuo, a una familia o incluso a toda una comunidad.

Es importante aclarar que no existe un solo mapa Bagua para todas las casas (u oficinas, escuelas, talleres, etc.). El cuadrito de los nueve colores conocido como el Mapa de las nueve aspiraciones de la vida, y que supuestamente es aplicable a cualquier espacio en cualquier punto de la infinita línea del tiempo, es obra de un maestro llamado Lin Yun, quien promulgó (no sabemos si a sabiendas o no de que cometía un error) la aplicabilidad absoluta de su mapa.

El popular Bagua de Lin Yun

¡Es como si alguien nos dijera que todos los seres humanos tienen una sola y única carta natal astrológica! La previsible consecuencia ha sido que muchas personas se valen de este mapa y de su mera intuición para “fengshuizar” sus espacios sin la ayuda de un profesional. Y ojo, no digo que esté del todo mal, ya que la sola intención de mejorar el propio entorno tiene siempre un efecto positivo. Sin embargo, un sistema tan simplista y superficial no puede estar exento de riesgos, pues si todo en el universo es energía y por ende movimiento, cambio y expansión, ¿no deberían variar también los Bagua de las casas? El hecho es que existen 144 mapas energéticos posibles y solo uno de ellos se aplica a tu casa. Los “temas” que rigen cada cuadrante en el Bagua de Lin Yun también son, por cierto, burdas generalizaciones. La manera correcta de determinar las influencias presentes en cada sector es por medio de las llamadas estrellas volantes, cada una de ellas identificada con un color y un número, y cargada de cualidades específicas que pueden y deben interpretarse en función de sus combinaciones.

 

¿Qué son la “curas”?

Las curas de Feng Shui son esos elementos y/o movimientos que se usan para potenciar las influencias favorables y armonizar las influencias desfavorables de un espacio. En general, las influencias favorables se potencian alimentándolas según la dinámica de los cinco elementos, y las desfavorables se armonizan o mitigan usando el mismo esquema, pero en sentido opuesto. (Te contaré más sobre esto en una futura entrega de este boletín).

Los “cinco elementos” chinos son Agua, Madera, Fuego, Tierra y Metal

En general, las curas pueden seguir tres líneas fundamentales según el estilo del practicante: algunos prefieren apoyarse fuertemente en los elementos en estado puro, otros se enfocan más en la decoración y otros más sitúan sus intervenciones en el nivel de lo simbólico, buscando con ello alcanzar y modificar condicionamientos enclavados en el subconsciente. También hay quienes mezclan enfoques con la idea amplificar sus efectos. Sea como sea, existen soluciones generales que siempre funcionan en situaciones comunes, como cuando se tiene una esquina apuntando a un escritorio o un espejo apuntando a la cama: en estos casos lo que hay que hacer es bloquear de alguna forma la energía perversa o, directamente, quitarla. Otro ejemplo es cuando hay un sha (energía negativa) que viene de la calle y apunta directamente a la puerta de entrada. En estos casos lo mejor es crear una cortina o barrera vegetal, usar en la fachada un color que centre y armonice, y colgar un carillón de metal cerca de la puerta.

Los carillones, dicho sea de paso, sí son armonizadores universales que pueden usarse muy libremente. Lo mismo vale para los cuencos y la música de piano. También el color blanco y los tonos pastel son, como el sentido común lo indica, una especie de “comodín” al que puedes recurrir siempre que tengas dudas sobre el uso del color. Por otro lado, hay curas con las que hay que tener mucho cuidado porque sus efectos son poderosos, y si están mal ubicadas pueden generar grandes problemas. De estas, las dos más importantes son el agua real como la que podemos tener en fuentes o peceras (no los colores agua ni las imágenes de lagos, ríos o mares, ni tampoco las formas ondulantes que imitan este elemento) y los colores cálidos fuertes, principalmente el rojo. (Más sobre esto en mis cuentas de Instagram (@habitar_buenosaires) y TicToc (@habitar)).

 

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Tomar consciencia de las dinámicas del Feng Shui ha sido para muchos – y me incluyo – un viaje de ida. Cuando empecé a recorrer este camino y apliqué las primeras curas en mi casa, noté inmediatamente un cambio vibracional. Una pared que había sido de un bello pero inconveniente color turquesa durante años pasó a ser blanca y muchos aspectos de la convivencia con mi hijo adolescente se abrieron y sanaron. Nuestra comunicación empezó a ser más fluida, nuestras conversaciones se volvieron más significativas, comenzamos a escucharnos y a poder compartir opiniones de manera ecuánime y amena. En otra área, la de la prosperidad, al hacer una limpieza a fondo y poner el color indicado me invadió una enorme sensación de frescura y serenidad, lo cual me ayudó a hacer frente a algunos desafíos financieros que tuve que enfrentar un año en que llegué a pensar, incluso, que quedaría en bancarrota (cosa que no ocurrió).

A veces, sabemos que algo está mal en nuestras vidas pero no sabemos por qué, y probamos distintas cosas para lograr salir de la situación pero nada parece cambiar. En esos casos, la causa bien podría ser el espacio que habitamos o en el que trabajamos, que podría vibrar muy distinto a la descripción con la que comencé este boletín y, por ende, producir efectos también muy distintos, provocando conflictos, enfermedades, separaciones, etc. ¿Alguna vez has visto uno de esos locales en los que ningún negocio parece funcionar? Ponen una heladería y a los pocos meses ponen otra, y luego un café… ¡y el negocio nunca termina de arrancar! Ahí habría que hacer Feng Shui. ¿Te imaginas tu propio espacio de trabajo fengshuizado y todo el empoderamiento y la abundancia que esto te podría traer? Si nunca has pensado en ello, ¡hazlo ahora! Te lo pido como militante que soy de la causa Feng Shui para todos (que acabo de fundar). ¡Y no es broma!

 

Mi casa, ¡mi amor!

En estos días en que se celebra a San Valentín, patrón no solo de los enamorados, sino también de los amigos, e incluso del amor universal, quiero contarte que la casa propia como idea o como sueño a cumplir ha sido siempre un gran amor en mi vida. Quizá por aquello de la pérdida: amamos y anhelamos más aquello de lo que carecemos. Desde muy pequeña experimenté muchas mudanzas y viajes, haciendo que mi sentido de arraigo se viera un poco trastocado. La sensación de inestabilidad que me acompañó durante gran parte de mi niñez y juventud produjo en mí un anhelo profundo de encontrar al fin mi espacio definitivo, un universo íntimo y privado a través del cual pudiera expresarme plenamente y que, al mismo tiempo, pudiera contener de una vez y para siempre todas las historias que me iban moldeando y definiendo como persona. Después de todo, gran parte de la identidad se construye gracias y en torno a los espacios que habitamos. Hoy en día, celebro y agradezco todo lo vivido, pero sigo sintiendo ese anhelo primigenio que es común, creo, a todos los mortales.

¿No es así?

Actualmente, vivo en una tiny house de 16 metros cuadrados que comparto con mi perrita Kala, una pastora alemana enérgica y juguetona, aunque también muy obediente. En este pequeño espacio hemos logrado compactar eficientemente nuestra existencia gracias, en parte, a que contamos con un jardín muy amplio, ¡pero también gracias al Feng Shui! Sí, porque este es 100 % aplicable a cualquier espacio, por muy grande o pequeño que sea, ¡incluso a la superficie de un escritorio!  Por eso, mientras espero la ocasión de iniciar la obra de mi casa grande de adobe y quincha, con patio interno y cúpulas a la mexicana en las habitaciones, agradezco el hecho de contar con esta herramienta tanto para mí como para todas las personas de mi entorno (tanto físico como digital). ¡No es poca cosa habitar un espacio que trabaja a tu favor, y no en tu contra!

A lo práctico: Sectores importantes y cómo activarlos

La estrella 8 blanca, que rige en bienestar y las buenas relaciones, se encuentra este año en el Suroeste. Actívala con colores tierra y/o fuego suave como cojines, velas o lámparas.

La estrella 1 blanca, asociada a la sabiduría y a la riqueza futura, se encuentra en el Sureste, donde también está el Gran Duque del año. Puedes activar la estrella blanca sin generar mucho movimiento o perturbaciones que molestarían al Gran Duque. Usa, por ejemplo, un carillón metálico, colores blancos, plateados y dorados, u objetos metálicos como esculturas, vasijas, o lo que encuentres que te guste. Además, si quieres conocer a personas influyentes este año, puedes poner una fuente de agua real en el final de esta área (entre los grados 142 y 157 de la brújula). La misma debe contener, por lo menos, cuatro litros.

La estrella 9 púrpura, que es la reinante del Período 9 (2024 al 2044), se encuentra este año en el sector Este y tiene el potencial de acercarnos el éxito en cuanto a prosperidad (física, mental y espiritual), amor y belleza. Pero cuidado, porque este año en el Este está también el San Sha o Tres malignos, una energía asociada a la pérdida de dinero, relaciones y buena reputación. Tradicionalmente, la estrella reinante se potencia con fuentes de agua, luz, vibración y movimiento, y los Tres malignos se aplacan poniendo una pareja de leones fu como estos que ves acá abajo.

La hembra (a la izquierda) sostiene bajo su pata una cría, mientras que el macho sostiene al mundo

Sea como sea, esta configuración, en apariencia contradictoria, pareciera señalar que en este 2025 no conviene tanto apuntar a logros inmediatos, sino más bien crear planes y estrategias sostenibles para alcanzar objetivos a largo plazo. Habrá que mirar más hacia dentro, conocernos mejor a nosotras mismas y desplegar o hacernos de herramientas que nos permitan vivir a fondo la transformación que trae la sutil y misteriosa Serpiente.

Y ahora sí, si llegaste hasta aquí, te agradezco enormemente el haberlo hecho y me despido no sin antes recordarte que si tienes alguna consulta, comentario o propuesta de tema para alguna futura entrega de este boletín, ¡me encantaría que me escribas respondiendo a este mail! Así me ayudarás a ponerme a tono con las necesidades y el ánimo de mis lectoras. Y si quieres ayudarme aún más, por favor dale like a este post y sígueme en Instagram y/o TicToc, donde me encontrarás como @habitar_buenosaires. (Prometo poner los correspondientes botones en este sitio apenas averigüe cómo se hace). De nuevo, ¡gracias gracias gracias!

¡Salud siempre! 🌿

Vero