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¡Se viene!
Empieza la cuenta regresiva para el Año Nuevo Chino
Estimados, estimadas, amigues lectores del Norte, del Sur y del entremedio de este hermoso y convulsionado planeta azul, bienvenides al último boletín del Año de la Serpiente. Creo no equivocarme al afirmar que llegamos hasta acá con un bagaje importante de experiencias inolvidables, algunas de ellas muy desafiantes, otras un poco más light, algunas internas, otras más externas, algunas individuales, otras colectivas… pero, en todo caso, todas importantes porque nos obligaron a atravesar un proceso de transformación en nuestras vidas: rupturas, ascensos, mudanzas, emprendimientos, decisiones y sobre todo mucho trabajo interno estuvieron a la orden del día bajo el signo de la Serpiente de Madera Yin. Ahora, es momento de integrar todo lo vivido para poder dar paso a un nuevo ciclo que dará continuidad al 2025 con mucha actividad, rapidez y oportunidades que habrá que tomar tan pronto como aparezcan, ya que con la misma rapidez podrían esfumarse para siempre. Si el año que termina puede representarse como una taimada serpiente reptando por la maleza en busca de nuevos horizontes, el ciclo que comienza sería un caballo de fuego corriendo exaltado a campo traviesa. Es intenso, enérgico, sabe lo que quiere e irá por ello con todo el carisma y la vitalidad que lo caracteriza.
Cierra los ojos por un momento para visualizar a este caballo y observa qué sensaciones te produce. ¿Te inspira? ¿Te da miedo, te da coraje, te fascina su belleza, sientes ganas de huir, de montarlo, de correr a buscar un lienzo para convertirlo en un impresionante cuadro? Este ejercicio puede darte una idea de qué tan preparada o preparado estás para afrontar este nuevo año. Y, créeme, esta vez realmente valdrá la pena entrar preparadas, porque la energía Yang – ascendente, luminosa, caliente, rápida, alegre, pero también muy peligrosa si se va de las manos – va a estar en su máximo apogeo.
No hay que pasar por alto que el 2026 ya empezó con invasiones, genocidios continuados, masacres y amenazas militares en varios países, ¡imagina entonces lo que será cuando el Caballo de Fuego entre de lleno para gobernar las motivaciones, impulsos y estrategias de los diferentes actores geopolíticos! Y esto sin contar con el poder de fuego que tiene la gente de a pie a través no solo de armas, sino también de las redes sociales. Porque la palabra será aquí una de las grandes protagonistas, así que es un gran momento para recordar el primer precepto del Dr. Miguel Ruiz en su famoso libro Los Cuatro Acuerdos: “¡Sé impecable con tus palabras!”

Pasear con mi perro me lleva a toparme con estas cosas
¿Será este el año en que todo explote y nos veamos obligados a renacer de las cenizas, habiendo adquirido mayor conciencia de nuestro rol y responsabilidad en el mundo? Porque la tensión es real, y todas las señales apuntan a la necesidad imperiosa de pasar al siguiente nivel. Tanto en lo individual como en lo colectivo, lo que tenemos por delante son doce meses de grandes oportunidades para dar la talla. De ti sola depende hacer las tareas necesarias para iniciar este período con buen pie, transitar con valentía y audacia, y culminar el año por todo lo alto.
¿Estás lista? ¡Vamos!
El aspecto energético central del año es la entrada del Fuego Yang (equiparable al Sol) junto con el Caballo, que dentro del horóscopo chino representa la plenitud máxima del Yang (equiparable al fuego). En el calendario solar chino, esto ocurre el día 4 de febrero junto a dos Tigres, uno de metal y otro de fuego, que aumentan el Yang aún más, amplificando la conciencia y desafiando identidades en un llamado intenso y persistente a la autenticidad. Un Fuego Yang desequilibrado puede significar egos inflados, violencia e impulsividad.
El principal riesgo de un año tan fogoso es el burnout, que agotemos nuestra batería interna y lleguemos al final con menos fuerza de la que empezamos. Pero esto es algo que puede evitarse por medio de un manejo adecuado de nuestros hábitos, rutinas y pensamientos.
Mi principal recomendación es que no te dejes abrumar. Incluso en los momentos en que todo parezca arder de urgencia, da un paso atrás para reconectar con tu verdadero eje (encarnado físicamente en tu columna) y respira. Mientras más logres insistir y profundizar en actividades expresivas y artísticas, y/o en prácticas de tecnología interna como el yoga, la meditación, o incluso las artes marciales y los deportes, mayor será tu capacidad de resistir la presión, y hasta podrías lograr usarla en tu propio beneficio. En segundo lugar, no corras ciegamente tras todas las oportunidades que se te presenten. Integra ahora la mirada estratégica de la Serpiente y avanza, sí, pero con claridad sobre tus objetivos a mediano y largo plazo. Y, por último, mantente ágil y liviana para estar en sintonía con la LUZ que el fuego también nos trae. Esta debería ser la que te guíe en medio de los acontecimientos. Para ello, te sugiero priorizar la calidad de tres aspectos: tu alimentación, tu sexualidad y tu descanso.
Como siempre, el Año Nuevo Chino se celebra, no el 4 de febrero (inicio en el calendario solar), sino el día de la primera luna nueva en Acuario (inicio en el calendario lunar), que este año ocurre el 17 de febrero, coincidiendo con el primer eclipse de la primera temporada de eclipses del año. Este pequeño dato es, sin duda, muy significativo y apunta en una dirección precisa de nuestro acontecer humano. No voy a ahondar en ello acá porque sería demasiado largo, pero estén atentas por si logro postear algo al respecto en mi Instagram @habitar_buenosaires.
Este comienzo de año también coincide con el último día de Carnaval y se da tres días antes de la gran conjunción Neptuno-Saturno en el grado cero de Aries, también conocido como “Punto Alfa”, pues es literalmente el GRADO CERO de toda la rueda zodiacal occidental. Esto tampoco es un detalle menor, porque lo que indica es un nuevo inicio de todo, un reset, un nacimiento o entrada colectiva a una nueva realidad.
En Asia, los preparativos para el Año Nuevo Chino pueden comenzar hasta tres semanas antes y se extienden hasta dos semanas después, es decir, hasta la primera luna llena en Leo del 3 de marzo, también día de eclipse. China, Taiwán, Hong Kong, Singapur, Malasia, Indonesia, Vietnam, Corea y, por extensión, los “barrios chinos” de todo el mundo se unen a una celebración que data de hace al menos 3.000 años, combinando gastronomía, agricultura, mitología y cultos de protección cuyo objetivo original era agradecer las cosechas, honrar a los antepasados y pedir prosperidad para el nuevo año.

Agradecer, honrar y pedir: tres verbos que todo el mundo puede asociar fácilmente con un año nuevo. Pero para poder hacer esto correctamente (nunca me canso de repetirlo) hay que empezar por limpiar, despejar y ordenar. También para nuestra Navidad y Año Nuevo occidentales lo hacemos, ¿no? Hay que desechar tanto física como mentalmente todo lo que ya no nos sirve, lo que nos pesa, confunde, afea, desordena, etcétera, para que la nueva energía pueda entrar a nuestras vidas, hacer nido en ellas y entregarnos todo su potencial. Evidentemente, de acuerdo a la ley universal del intercambio equitativo, o del Dar y Recibir, también debemos entregarle al universo algo a cambio, y en esto consisten, justamente, las ceremonias y rituales que se llevan a cabo en estas semanas.
Si no puedes elegir un día exacto para la limpieza porque tus obligaciones no te lo permiten, no pasa nada, ¡haz lo que mejor que puedas y todo estará bien! Sin embargo, si te es posible, te recomiendo que hagas la mayor parte de este trabajo el día 10 DE FEBRERO, la fecha más favorable para ello. Ese mismo día puedes quitar todas las curas de sal que tengas (si las tienes) y poner una nueve en el Sur, que es donde estará la energía más desfavorable del año (la estrella 5 amarilla del Feng Shui). De este modo, te estarás protegiendo de posibles calamidades. Si aún no sabes lo que es una cura de sal ni cómo poner una, puedes encontrar toda la información relevante en el PDF que te dejo a continuación.
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Los días previos al año nuevo también son un excelente momento para reparar esos detalles que siempre estamos dejando para después: un grifo que gotea, una lámpara que no enciende, un picaporte roto, un pantalón descocido. Y las obras de caridad son un excelente destino para objetos y prendas que ya no usamos, aunque, ojo, ¡no des solo lo que te sobra! Añade un poco más de amor a esa bolsa que darás “a los pobres” y tu alma se verá enaltecida.
El paso siguiente es decorar la casa con los colores auspiciosos del año, que en este caso son, por supuesto, el rojo, color del fuego y de la suerte para los chinos, pero también el amarillo y el verde. El rojo puedes incorporarlo en miles de formas: flores, pétalos, banderines, guirnaldas, lámparas, carteles con frases auspiciosas en letras doradas y todo lo que se te ocurra. No es necesario que tus adornos sean todos chinos, ni mucho menos. Si te gusta la estética oriental y te resulta fácil conseguir esos elementos, puedes usarla, y si no, recurre a tu creatividad para llenar tu casa de esa energía vibrante, y ¡por favor, no olvides hacerlo en tu puerta de entrada! Luego añade unos toques de amarillo y verde para equilibrar, de modo que el rojo realce, pero no aturda. En la cosmogonía china, el verde (la madera) nutre al rojo (el fuego) y este nutre al amarillo (la tierra). Al poner al fuego como protagonista y flanquearlo de madera y tierra, lo nutrimos adecuadamente por un lado, y por el otro lado impedimos que se exceda y termine quemando todo a su paso. Pero esto no es una receta inamovible. El naranja, por ejemplo (mezcla de rojo y amarillo) es una excelente opción para incorporar, y los tonos de verde que puedes usar… ¡son infinitos!
Por cierto, si realmente decides celebrar este año nuevo chino, no te vayas de bruces gastando en exceso. Hagámosle a la Madre Tierra - y a nosotros mismos - el favor de bajar nuestros niveles de consumo, recurriendo más al ingenio que a la billetera cada vez que necesitemos hacer o resolver algo. O, como dice el autor estadounidense Kevin Kelly, ¡seamos buenos ancestros para los humanos del futuro!
Otra actividad importante en medio de estos preparativos es visitar las tumbas de los ancestros y ofrecerles incienso, flores, alimentos e incluso billetes falsos que simbolizan el compromiso con el propio linaje. A ellos y a todas las deidades o fuerzas invisibles del panteón personal o familiar se agradece tanto en estas visitas como en el día mismo de la víspera de año nuevo por medio de cartas, ceremonias y oraciones. Las velas, el incienso, las frutas y las flores son formas universales de expresar entrega y devoción, por lo que nunca deberían faltar en una celebración de año nuevo, ¡sea cual sea su tradición o calendario!
A continuación, te dejo el detalle de los ritos y festejos que considero más importantes para estas fechas 🔥🐎🌞💥🌈:
1. Ritual de abundancia
Para quienes busquen atraer la prosperidad hay un ritual de diez días que se inicia tradicionalmente el 1 de febrero. Coloca un bol grande, el más hermoso que tengas, en un lugar despejado y visible de tu cocina, sala o comedor y agrégale un poco de agua. Después, pon dentro otro bol más pequeño, cuidando de que el agua no se derrame. A partir del día uno, ponle una cucharada de arroz crudo al bol más pequeño, cada día, durante diez días seguidos. Al décimo día, coloca una vela blanca (de las que se evaporan) en el centro del bol de arroz, enciéndela y deja que se consuma, ¡sin abandonarla! Es decir, mantente atenta a esa llama porque lleva una intención (purificar el arroz, símbolo de abundancia), aunque no hace falta que te quedes totalmente pegada a ella hasta que se apague. Finalmente, al décimo día cocina el arroz e intégralo a una comida familiar – o con amigos, o de negocios – para sellar tu compromiso con la abundancia compartida.
“La intención es el modo más sutil de ejercer la voluntad,
y el primer paso que da el ser espiritual
hacia la clarividencia”.
Miao Lian
2. El Dios de la cocina
Este año, entre el 10 y el 12 de febrero se celebra el importantísimo ritual del dios de la cocina, conocido como Tsao Chun, Zao Jun u Ong Tao, una figura que preside en el corazón de muchos hogares orientales para vigilar las acciones de todos los miembros de la familia durante el año. Dicho ritual consiste en honrar y enviar a este dios al cielo para informar al Emperador de Jade (equivalente al Dios Padre de las religiones monoteístas) sobre el comportamiento de las familias, pidiendo bendiciones para el año nuevo. Si quieres entrar en este ritual, te sugiero hacer una revisión concienzuda del año que termina para identificar lo que salió bien y por qué, lo que quizá no salió tan bien, tus aprendizajes, la evolución de tus relaciones, finanzas, hábitos, etcétera. Al reconocer tus errores, no te quedes con sentimientos de culpa o fracaso, simplemente anótalos en un papel (que debes guardar para lo que sigue) y toma la determinación de no volver a repetirlos. Te sugiero que anotes también, en otro papel, tus logros y aprendizajes.
Luego, si no lo tienes ya, erige un altar con incienso, frutas y pasteles dulces cerca de tu estufa. Puedes usar una figura o imagen de Zao Jun, o incluso, por qué no, dedicar tu ofrenda a alguna otra entidad benéfica con la que te sientas identificada: un santo, una diosa, un animal de poder, la Virgen María o el Espíritu Santo… es decir, cualquier expresión de lo divino que auténticamente te inspire. En Oriente, las ofrendas a Zao Jun a veces se acompañan de caballos o peces de papel para ayudar a transportar al dios en su viaje celestial. Una vez armado tu altar, quema tus conductas negativas del año frente al mismo. Ten en cuenta que, para que un ritual sea poderoso, no es necesario que su forma sea aparatosa o compleja, lo realmente importante aquí es la fuerza de tu foco e intención. Una vez finalizada la quema, guarda el papel con tus aciertos del año en algún lugar resguardado, como por ejemplo tu cofre de herramientas preciadas. Con esto se marca el comienzo oficial de las festividades domésticas del Año Nuevo.
Nota: si vas a hacer este ritual y puedes hacer que todos los miembros del hogar participen, ¡mucho mejor! Puede ser un lindo momento de reflexión que traiga claridades, y una buena excusa para divertirse creando algo juntos ☺️🥰😁
3. La cena de año nuevo
Debe celebrarse en la noche del 16 de febrero reuniendo a toda la familia y amigos cercanos en torno a una mesa impecable, colorida y abundante. Tradicionalmente, se sirve un plato de cada tipo de carne, aunque yo no me tomaría esto de manera muy literal. Con que haya uno o dos platos donde predomine el color de cada uno de los cinco elementos, creo que es más que suficiente. Estos colores son:
1. Negro, azul marino, índigo: por ejemplo, uvas negras, aceitunas negras, pastas de sésamo negro u otros, repollo morado, chocolate, arándanos, moras, higos, arroz negro, poroto negro, poroto aduki, algas, caviar negro. Este color representa el elemento Agua, por lo que cualquier alimento proveniente del mar también es muy válido aquí, ¡y muy favorable para equilibrar el exceso de fuego del año! Los frutos secos y semillas también están dentro de esta categoría.
2. Verde: desde una simple lechuga hasta zucchinis rellenos, pasando por ensaladas frescas, palta, uvas verdes, jugos verdes, limonada, té verde, wasabi, espinacas, acelgas, apio, kiwi, brócoli, pepino, rúcula, berro, guisantes, alcachofas, puerros, perejil, cilantro, etcétera. Si estás en el hemisferio sur, te sugiero preparar una gran ensalada fresca con un buen aderezo (por ejemplo de palta con yogurt y bastante limón) y algunos toques de rojo (tomate, rábano) y/o negros (pasas de uva, por ejemplo). Si estás en los meses de frío del hemisferio norte, podrías hacer un pastel de espinacas o acelgas. En fin, ¡tenemos miles de opciones! Este color corresponde al elemento Madera.
3. Rojo, naranja, fucsia, rosa brillante y violeta: el elemento es Fuego. Aparte de las frutas de piel y/o pulpa de colores cálidos como la fresa, la sandía, la granada o el durazno, podrías incorporar gelatinas, bebidas con granadina, dulces, caramelos, tortas y/o helados. Las cerezas son sumamente populares entre los asiáticos y se usan mucho en todo tipo de festividades. Por otro lado, no olvides que están los tomates, pimientos, rábanos, remolacha, el vino tinto y las carnes de cerdo y res. El salmón también podría entrar dentro de esta categoría.
4. Amarillo: representa al elemento Tierra y podemos encontrarlo en bananas, piña o ananá, limones, mangos, duraznos, calabazas, maíz, algunos quesos, pimientos amarillos. También en helados, tortas, caramelos y otros tipos de postre. Es importante tener en cuenta que los carbohidratos en particular son lo más afín a este elemento, así que podrías servir, por ejemplo, unos macarrones con queso cheddar para los niños. ¡Seguro les va a encantar! Todos los tonos de ocre y marrón también entran en esta categoría, por lo que también puedes recurrir a panes integrales y budines.
5. Blanco: representa el elemento Metal y se encuentra en el alimento estrella de la cultura china: el arroz. ¡Asegúrate de que no falte en tu mesa! También puedes preparar y servir carnes blancas como pollo o pescado, quesos, cremas, habas, garbanzos, leche, yogurt, pepino (sin piel), chucrut blanco (excelente opción para esta cena), huevos duros pelados, coliflor, ajo, cebolla, y pera, manzana o banana sin cáscara.
Evidentemente, no vas a servir todos los alimentos enumerados aquí. Una vez que tengas tu lista de comensales, siéntate con calma y elabora un menú rico y variado que pueda gustar a todos. Y, por supuesto, ¡es totalmente válido que los invitados traigan platos!
Decora la mesa de forma festiva, usa velas y flores, y, si puedes, deja algún detalle o regalo especial para cada comensal junto a su copa. Te recomiendo, además, que en consonancia con el Fuego uses el elemento sorpresa. Estaremos en pleno Carnaval: ¡hay que dejar salir un poco de locura! Podrías acompañar la entrada de los diferentes platos con canciones, poner una bola de espejos en medio de tu sala, o realzar el ambiente con aromas sensuales y picantes como el pachulí, la canela y el jengibre, pues el Caballo de Fuego también es festivo, chispeante, le encantan la risa y los juegos, el baile y la diversión. ¡O aprovecha la coincidencia con Carnaval para hacer una gran fiesta de disfraces! Este es justamente el tipo de celebración que le gusta al Caballo. Y no se trata, como ya dije, de gastar mucho, sino de abrir el corazón, de soñar en grande, de conectar con el otro y de encarnar la pasión por aquello que realmente nos mueve. En la medida de tus ganas y posibilidades, celebra en grande, pero eso sí, ¡sin perder, ni por un momento, la elegancia! ¡No lo olvides!
Otra tradición importante para estas fechas es la entrega de sobres rojos con dinero a las últimas generaciones de la familia y/o amistades.

Sin importar el clima en que te encuentres, a menos que haya algún evento meteorológico extremo, cerca de la medianoche abre de par en par todas las puertas y ventanas de tu casa para absorber de lleno el reset energético. ¡Esto es muy importante! También puedes encender varias, muchas o incluso todas tus luces como símbolo de claridad, lucidez y alegría. Después de la cena, es tradición esperar a la medianoche para hacer un brindis con champaña. Si puedes alargar la hora del postre hasta este momento, ¡tanto mejor! Así tu año comenzará con un sabor dulce, llenándote de bienestar y confianza en el ciclo que comienza.
Para muchos, los fuegos artificiales son un must del año nuevo chino. Sabemos que en Oriente estos llegan a ser tan espectaculares que se convierten en el evento central del día uno, grabado y transmitido alrededor del mundo. Pero, claro, muchas personas hoy en día no los usamos debido a la contaminación que producen, ¡además del enorme gasto que representan! En nuestras modestas celebraciones occidentales, nadie nos presiona para que llenemos el aire de ruido, pólvora y luces de colores para espantar a los malos espíritus. De hecho, incluso en Asia, el uso de hologramas en combinación con o en lugar de fuegos artificiales se está haciendo cada vez más popular. Quizá una pequeña fogata, o incluso una buena vela, puedan cumplir la misma función sin contaminar.
4. Primeros días del año
Algunas recomendaciones a tener en cuenta:
· No pases la escoba el primer día del año, para no barrer tu buena suerte.
· Evita usar objetos puntiagudos o cortantes para no “cortar tu buena suerte”.
· Procura no enfadarte ni romper nada, para no dejar una impronta negativa en el aún tierno e impresionable año nuevo.
En el primer número de este boletín (de enero de 2025), te contaba que el segundo día del año se considera el cumpleaños de todos los perros. La idea surgió del hecho de que los perros y demás mascotas quedaban tan aturdidos por los fuegos artificiales, que la gente sintió que había que consentirlos un poco. Aunque tales artificios vayan quedando cada vez más en desuso, la idea de celebrar a las mascotas por un día regalándoles un juguete, un paseo, un hueso, o lo que sea, me resulta demasiado tierna como para pasarla por alto. Además, no hace falta saber de Feng Shui ni de nada para entender que, al igual que las plantas, una mascota sana y feliz llena de vibraciones positivas el ambiente.
Lo otro que suele hacerse en los primeros días del año es asistir a procesiones y celebraciones multitudinarias. En nuestro caso, podríamos decidir acercarnos al barrio chino o, por qué no, asistir a un concierto o evento al aire libre. Recuerda que, si bien no estamos en Oriente y la mayoría de la gente no sabrá que estamos de fiesta, esta celebración del Caballo de Fuego también se lleva por dentro.
5. Festival de las linternas
La primera luna llena del año chino, que se dará el 3 de marzo, marca la culminación de las festividades con uno de los eventos más vistosos e inspiradores de la tradición oriental: el festival de las linternas. Esto ocurre exactamente dos semanas después de la cena de año nuevo. Por cierto, si no entiendes mucho de la luna y sus ciclos, te recomiendo que empieces a investigar y te enteres, porque es un tema muy importante que tiene que ver con el movimiento de las mareas, de la sangre, del deseo, de las emociones y de todo aquello que pertenezca o se relacione con el elemento Agua.
Las lunas nuevas marcan siempre un inicio: es cuando esta luminaria, aún estando en conjunción con el sol, no se ve y por tanto pareciera carecer de su poder natural de influencia y atracción. En luna nueva, las aguas y toda la energía en general se profundizan, descienden, por lo que se considera buen momento para sembrar, descansar, nutrir, sanar o sanarse. Dos semanas después, esa misma luna se encuentra llena y en el signo opuesto al que estaba en luna nueva, es decir que en su rápido transitar ya ha dado media vuelta a todo el zodíaco. Las lunas llenas son, obviamente, momentos luminosos en los que la energía y las aguas ascienden, los sentires afloran, los animales se aparean y nos dan ganas de salir a bailar o tomar una copa. Al contrario de la luna nueva, una luna llena marca un cierre, una culminación de aquello que se haya iniciado, conscientemente o no, seis meses antes, en o alrededor de la luna nueva correspondiente a ese mismo signo.
Te pongo un ejemplo concreto para que se entienda: la luna llena del 3 de marzo en el signo de Leo será la culminación de un proyecto o intención (consciente) o de un proceso (inconsciente) iniciado en o alrededor de la luna nueva en Leo del 24 de julio de 2025. Es decir, seis meses antes. Si puedes, haz un recuento de este tiempo para comprobar si esto es cierto, y a qué área de tu vida corresponde.
El festival de las linternas es entonces un último adiós al año viejo y una entrega, una liberación al universo de todos nuestros mejores deseos y esperanzas para el año que recién comienza. Esa noche, los cielos y las aguas de toda Asia se iluminan con miles de linternas de papel – voladoras, flotantes, colgantes – cargadas de intenciones de despojo, de plegarias, de deseos de buena suerte y mucha esperanza. También se hacen espectáculos visuales, danzas con enormes títeres que representan leones y dragones, acertijos y comidas tradicionales como los famosos tangyuan, o bolitas dulces de arroz glutinoso. En resumen, es una celebración en la que las familias salen a la calle para unirse a la comunidad más amplia de sus pueblos, ciudades, países, regiones, y del mundo entero, para renovar definitivamente la energía con una potente carga de poesía y belleza.

Yi Peng, Festival de las Linternas en Tailandia
¡Uff! ¡Creo que la personalidad del Caballo ya empezó a manifestarse por medio de este boletín! Así que hasta aquí el reporte de lo más importante de este Año Nuevo Chino y de cómo prepararse para recibirlo. No abarqué datos de Feng Shui para no alargar esto demasiado. Si quieres que te asesore al respecto con pequeños cambios que puedes hacer en tu hogar, oficina, taller, para hacer que tu espacio trabaje a tu favor, no en tu contra, ¡consúltame! Puedes optar por una asesoría completa o por una simple orientación aplicable solo a este año. Te aseguro que mis precios son solidarios y que el upgrade te traerá mejoras reales y palpables.
Por último, contarte que para cerrar el año de la Serpiente abrí espacio para DIEZ SESIONES de lectura de astrología china o del I Ching con un 30 % DE DESCUENTO. Lo primero te da un panorama general, acotado y preciso, de tus energías vitales y sus diferentes dinámicas, incluyendo tus perspectivas para el 2026. Lo segundo puede ayudarte a echar luz sobre un tema específico o a tomar una decisión importante bajo la guía de uno de los oráculos más antiguos del mundo.
Para más información, puedes simplemente escribirme respondiendo a este mail.
OJO: No olvides descargar el PDF adjunto sobre cómo poner la CURA DE SAL en la orientación SUR de tu espacio y recuerda hacerlo en el día y hora indicados más arriba para potenciar su poder de limpieza.
Y ahora sí, no me queda más que terminar deseándote un feliz cierre del año de la Serpiente y un venturoso comienzo del año del Caballo de Fuego: que la alegría penetre en cada uno de tus poros, que la intensidad no te abrume sino que te haga más fuerte, y que toda tu pasión se encauce hacia tu mejor destino.
¡Salud!
Vero
