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Observando el horizonte:
Consejos de viaje para los tripulantes de la nave Aventura
¡Feliz luna a todos en el signo de Acuario! Ya han pasado exactamente seis lunas desde el inicio del año del Caballo de Fuego, por lo que nos encontramos oficialmente en la mera mitad del año lunar. Sin duda, su paso hasta ahora ha traído todo el impulso Yang que prometía al comienzo: empuje, determinación y una gran valentía para llevar adelante nuevos proyectos y visiones en todos los niveles —geopolítico, social, personal.
Curiosamente, la astrología occidental viene acompañando esta tendencia desde 2024 con el paso, por suerte gradual, de los tres planetas lentos o transpersonales —Urano, Neptuno y Plutón— de signos de agua y tierra a signos de aire y fuego, donde la energía se acelera y se eleva, donde la mente se activa y nuestro sentido del valor se expande, por un lado, hacia lo inmaterial, y por el otro, hacia lo colectivo.
Aunado a esto, hace apenas una semana la Tierra recibió la impronta de la famosa Cesta de Barbault, una formación geométrica de once aspectos armónicos y uno tenso en la que participan los mencionados “tres grandes”, más el gran benefactor, Júpiter. Una alineación que apunta a la necesidad imperiosa de hacer real y tangible la reconstrucción comunitaria, el cambio de conciencia y la revisión individual en la que venimos trabajando desde… ¿2020? ¿2024?
Cada uno sabrá en qué momento le cayó la ficha del cambio necesario que se ha estado gestando. Lo cierto es que el viaje ya empezó y estamos todos subidos a esta nave que bien podría llamarse Aventura, porque aunque el tiempo es cíclico y a veces pareciera que no nos queda nada por descubrir, la realidad es que, en muchos aspectos, nos encontramos en territorio inexplorado.
Nunca antes vivimos el desarrollo de una herramienta tan veloz y autónoma como la IA, capaz de automatizar millones de tareas cognitivas en segundos y a escala global.
Nunca antes la escasez y la crisis del agua dulce amenazaron de forma tan directa la supervivencia y estabilidad de nuestras poblaciones.
Nunca antes vimos la riqueza global concentrada en tan pocas manos, ni fue tan grande la brecha entre una élite hipertecnológica y el resto de la población.
¿Es completamente malo todo esto?
No lo creo, porque, ya se sabe:
¡toda crisis es una oportunidad!
No digo que sea fácil, pero siempre es posible —¿por qué no?— que salgamos de todo esto menos fragmentados, con una relación más sana con el recurso tiempo, con sistemas de energía renovable sirviendo a la mayoría en todos los continentes, con una infraestructura pública de IA de código abierto, con una educación de élite de costo cero, con sistemas de finanzas regenerativas y circulares, etcétera… etcétera.
Pero hay que levantar la cabeza, dejar de vibrar únicamente en la esfera sublunar atendiendo exclusivamente a las urgencias o necesidades del día a día para poner la vista en un horizonte más amplio.

Imagen anónima tomada de Pinterest - 29 de julio de 2026
Dicho esto, en esta entrega quisiera regalarte TRES SUGERENCIAS CONCRETAS de manejo energético que abarcan los planos CIELO, TIERRA Y HOMBRE, y que te ayudarán a navegar con éxito las olas de este tiempo.
1. Activa tu discernimiento para distinguir entre el fuego positivo que ilumina y transforma del fuego negativo que destruye y consume sin dejar rastro, pues la fuerte inyección de energía Yang que estamos recibiendo debe ser canalizada. En la segunda mitad de año que nos queda tenemos la oportunidad de modularla y así sacarle el máximo provecho.
El fuego positivo (para nosotros, claro) se caracteriza por estar dentro de un rango: no es excesivo, sino justo y suficiente para promover nuestro bienestar físico, mental y espiritual. Un ejemplo obvio podría ser un sol de media estación que te invita a disfrutar el aire libre. Otro podría ser el fuego medio de una estufa, o la templanza con que enfrentamos estados internos violentos como la manía o la ira. El fuego positivo nos abre el corazón y nos vuelve sinceros y alegres.
El fuego negativo, en cambio, más pronto que tarde termina por aniquilarnos: una pasión descontrolada, un sol a pleno en un día de máximo calor en verano, un exceso de colores cálidos en una habitación en la que jamás logramos conciliar el sueño, el scrolling sin sentido por las noches, la autoexigencia desmedida, el chip mental que nos hace creer que nacimos para ser máquinas productivas enfocadas solo en la renta.
El fuego positivo no se expande en forma desmedida y sus cenizas siempre terminan siendo un alimento para la tierra.
Para vivir en la frecuencia armónica del elemento fuego, ten siempre alguna práctica espiritual, evita la sobreestimulación en cualquiera de sus formas (pantallas, alimentos, bebidas, drogas legales o ilegales, demasiado sexo, demasiado rock, estrés sostenido) y CUIDA TU VERBO. A nivel de tu entorno, usa los colores cálidos como el rojo, naranja o fucsia fuertes para realzar tu espacio, no para sofocarlo. Observa dónde tienes formas puntiagudas como picos, triángulos o cactus con espinas, e identifica la sensación que sueles tener en esos sectores: si es inarmónica, busca intuitivamente una mejor distribución para esos elementos —y cuéntame si funciona.
2. Cultiva conscientemente tu conexión con el suelo y la tierra, porque hay algo que casi nadie sabe y es que el Caballo de Fuego también nos trae una dosis importante de Tierra Yin, asociada a la imaginación, a la reflexión, a las fascias, al sentido del gusto, a la grasa corporal, a la boca, al sabor dulce, a los colores marrones, amarillos y ocres, a la función distributiva del organismo, las formas cuadradas, los objetos sólidos y pesados. Dado que su función natural es sostener desde abajo, comparada con el Fuego (Yin y/o Yang) puede tender a pasar desapercibida, pero ¡no nos dejemos engañar por las apariencias! Ahora más que nunca, necesitamos tener una Tierra fuerte y sana para poder —nunca mejor dicho— bajar a tierra todo lo que el Fuego positivo, en su luminosidad, nos va trayendo a la conciencia.
Para vivir en la frecuencia armónica de la Tierra Yin, cuida tus plantas, mete las manos en el suelo, haz una huerta, apúntate a un curso de cerámica, ¡CANTA! Observa los ritmos de la naturaleza a tu alrededor y adáptate suavemente a ellos. En la medida de lo posible, acuéstate y levántate con el sol. Nunca comas hasta saciarte por completo: más bien, dale cabida al vacío en tus comidas quedándote siempre con un 20 ó 25 % de apetito; de ese modo tu sistema digestivo se tornará un 40 ó 50 % más eficiente, repercutiendo positivamente en tu salud general.
Cuando inhales o exhales de forma consciente, observa las pausas, que son el momento en que el organismo, al igual que la tierra, absorbe y asimila los beneficios de esa alimentación celeste que es la respiración. Y practica el arte de la sonrisa constante.
A nivel de tu espacio, procura proteger dos zonas clave con una buena dosis de Tierra en forma de 1) una cabecera sólida para tu cama y b) un respaldo alto y ancho para la silla o pared que queda a tus espaldas mientas trabajas. De acuerdo a la Escuela de la Formas del Feng Shui tradicional, estos dos elementos tierra son imprescindibles para promover seriamente la tranquilidad de tu descanso, la estabilidad de tus relaciones, la firmeza de tus decisiones y a la solidez de tus finanzas.
Para la cosmogonía china, el elemento tierra representa el CENTRO, y una vida descentrada se encuentra irremediablemente a la deriva.
3. Conecta con tu comunidad más allá de las redes, prioriza el encuentro real cara a cara por encima de lo virtual, practica el arte de la empatía y la escucha y, como dice un conocido refrán mitad sufí, mitad cristiano:
¡Huye de la comodidad, como de la peste!
Porque el exceso de confort debilita el espíritu, adormece la voluntad y frena el crecimiento interior. Y no se trata de volverte completamente ascético, sino simplemente de mantener el tono necesario para impedir que el automatismo te devore.
En definitiva, deja de ser un mero espectador de vidas ajenas y conviértete en protagonista de la tuya propia con un enfoque propositivo.
¿Te acuerdas de los gorditos en sillas eléctricas de la película Wally? Pues quizá sea hora de darnos cuenta de que, según las predicciones que nos entregan los poderes tecnológicos de turno, nuestro futuro —o el de nuestra descendencia— bien podría llegar a asemejarse a eso. Escuchemos al pensador y editor Kevin Kelly cuando dice:
“Seamos buenos ancestros
para los humanos del futuro”.
Diseña proyectos y organiza talleres colaborativos, invita a mesas redondas locales para debatir temas de interés grupal, abre las puertas de tu taller u oficina para mostrar tu proceso diario sin filtros, invita a salidas al aire libre o caminatas urbanas basadas en un tema, júntate con amigos para hacer música, reúne a la gente de tu vecindario en torno a una comida sin más propósito que conversar y disfrutar, moviliza a tus vecinos para limpiar entre todos una plaza, crea mercados de trueque, organiza colectas de materiales o alimentos para donar, comparte tus mejores ideas sin miedo a que alguien te robe algo —entendiendo que los mejores proyectos se realizan en equipo y no a solas, y que el verdadero beneficio jamás puede venir de negarle algo a un otro.
Atrévete a pensar y sentirte como una pequeña célula de lo que Paramahansa Yogananda llamó “el vasto cuerpo universal del Padre”, que es la Creación misma, infinitamente fluida, diversa, inteligente, múltiple y, sin embargo, UNA.
Pon no una, sino dos o tres sillas en el porche de tu casa. Ten siempre un pocillo extra de café. Está siempre preparado para “echarle más agua a la sopa” por si viene un invitado. Nunca llegues de visita a una casa con las manos vacías. Y, por lo que más quieras, date tiempo para el disfrute compartido.

Dave Hill Photography | Portfolio 2025
Y ahora sí, con esta me despido dejándote una canción que espero te alegre el día, ¡o la noche!
Salud y ¡hasta pronto!
Vero